
Espiritualidad y carisma
La espiritualidad de DAYENÚ tiene a Jesucristo en el centro. Contemplamos su Evangelio para aprender a reconocer la presencia de Dios en lo pequeño, recibir cada día con gratitud y acercarnos a quien necesita consuelo, compañía o ayuda.
La dimensión guadalupana nos recuerda la cercanía maternal de María, que acompaña y orienta hacia su Hijo. La inspiración franciscana nos anima a vivir con sencillez, fraternidad, paz y atención especial a las personas vulnerables y al cuidado responsable de la creación (Francisco, 2015).

Nuestro carisma se expresa en cuatro movimientos que forman una misma forma de vivir:
Reconocer
Descubrir los dones de Dios y su presencia en la vida ordinaria.
agradecer
Responder con gratitud confiada, aun en medio de las dificultades.
contemplar
Escuchar la Palabra, orar y dejarnos transformar por Jesucristo.
acompañar
Traducir la fe en fraternidad, servicio y entrega concreta.
